Israel Transfiere la Seguridad de los Asentamientos a la Policía de Ben-Gvir mientras los Colonos Asedian Qusra
Una decisión del gobierno israelí de transferir la responsabilidad de seguridad de los asentamientos de Cisjordania del ejército a la policía nacional —una fuerza bajo el mando del ministro de extrema derecha Itamar Ben-Gvir— es interpretada por analistas y observadores como un paso estructural significativo hacia la anexión formal de Cisjordania ocupada. El movimiento llega mientras familias palestinas en la aldea de Qusra, en el norte de Cisjordania, enfrentan un asedio de colonos sostenido, ilustrando la realidad vivida de una arquitectura política que coloca a civiles israelíes y comunidades palestinas bajo regímenes legales y de seguridad marcadamente diferentes —e cada vez más afianzados—.
Qué Sucedió
El gobierno de Israel ha entregado la responsabilidad de seguridad de los asentamientos de Cisjordania a la policía nacional, una institución dirigida por el Ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir, según informes de Mondoweiss. La transferencia representa un cambio administrativo formal: mientras que la seguridad de los asentamientos era anteriormente un asunto militar, ahora cae bajo la jurisdicción de la policía civil israelí —el mismo marco que se aplica dentro de las fronteras reconocidas de Israel anteriores a 1967—.
La importancia de ese cambio jurisdiccional es considerable. La aplicación de autoridad policial civil a asentamientos en territorio ocupado difumina aún más el límite legal entre Israel propiamente dicho y Cisjordania, un movimiento consistente con lo que observadores legales internacionales describen como anexión gradual o de facto. La simultaneidad de esta decisión con el asedio de Qusra no es incidental —refleja el ambiente político más amplio en el que la violencia de colonos y la política gubernamental se han vuelto mutuamente reforzadores—.
Quién Está Afectado: Qusra Bajo Asedio
Qusra es una aldea palestina en la gobernación de Nablus en el norte de Cisjordania, un área que ha visto una actividad de colonos e incursiones militares intensificadas en años recientes. Según la fuente, familias palestinas en Qusra están enfrentando actualmente un asedio de colonos —una forma de presión colectiva en la que grupos de colonos rodean o bloquean comunidades palestinas, restringiendo el movimiento y acceso y generando miedo—.
Los asedios de colonos no son nuevos en Qusra. La aldea ha aparecido en documentación anterior de organizaciones de derechos humanos que rastrean la violencia de colonos. Para los residentes palestinos, tales episodios representan no incidentes aislados sino un patrón continuo y escalante en el que la vida cotidiana —agricultura, movimiento, acceso a servicios— está sujeta a disrupción violenta, mientras que autoridades israelíes históricamente han proporcionado protección a colonos en lugar de responsabilidad—.
El Patrón Más Amplio: Anexión por Administración
La transferencia del gobierno israelí de seguridad de asentamientos a la policía de Ben-Gvir es la última en una larga secuencia de medidas administrativas, legislativas y físicas que organizaciones de derechos humanos —incluyendo B’Tselem, Al-Haq y Amnesty International— han descrito como constituyentes de anexión en la práctica, independientemente de su estatus legal formal. Estas organizaciones han documentado cómo la extensión de marcos legales civiles israelíes en Cisjordania, aplicados a colonos judíos israelíes mientras los palestinos permanecen bajo jurisdicción militar, crea un territorio único gobernado por dos regímenes legales completamente separados determinados por etnia—.
El papel de Ben-Gvir es central para comprender el peso político de esta transferencia. Lidera Otzma Yehudit, un partido ultranacionalista, y ha sido un defensor vocal de la construcción de asentamientos expandida, restricciones reducidas sobre la conducta de colonos, y una postura militar más dura en Cisjordania. Colocar la seguridad de asentamientos bajo su ministerio señala tanto la dirección ideológica del gobierno israelí actual como el músculo institucional detrás de ella—.
El contexto más amplio es la coalición del gobierno israelí, que incluye partidos alineados con colonos y ha supervisado el ritmo más rápido de expansión de asentamientos en décadas, junto con niveles récord de violencia de colonos documentados por OCHA oPt en sus informes periódicos sobre la situación humanitaria en el territorio palestino ocupado—.
Lo Que Monitores de Fuentes Primarias Han Dicho
OCHA oPt ha documentado consistentemente el impacto de la violencia de colonos y restricciones de movimiento en comunidades palestinas en toda Cisjordania, señalando que tal presión desplaza familias, disrumpe medios de vida agrícolas, y contribuye a la fragmentación del territorio palestino. B’Tselem y Al-Haq han usado ambos el lenguaje de apartheid y anexión para describir la estructura legal dual que rige Cisjordania. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva de julio de 2024 sobre la ocupación de Israel, encontró que la presencia continua de Israel en el territorio palestino ocupado es ilegal y pidió su terminación —un fallo que da peso legal significativo al encuadre de movimientos administrativos como este como violaciones del derecho internacional—.
Qué Observar
- Directivas de policía de Ben-Gvir: Cómo la policía nacional se desplega en asentamientos —y si la responsabilidad por violencia de colonos aumenta o disminuye— será un indicador temprano de lo que esta transferencia significa en la práctica—.
- Qusra y aldeas circundantes: Si el asedio se alivia o se intensifica, y si alguna autoridad israelí interviene, hablará sobre cómo se aplica la seguridad realmente en el terreno—.
- Respuesta internacional: Si gobiernos occidentales, muchos de los cuales se oponen formalmente a la anexión, tratan esta transferencia administrativa como una línea cruzada o permiten que pase sin consecuencias—.
Para palestinos en Cisjordania, esta decisión no es una abstracción. Es un cambio en quién sostiene el arma, quién emite las órdenes, y bajo qué ley —cambios que llegan a sus aldeas no como documentos políticos sino como la realidad cotidiana de quién puede moverse, quién está protegido, y quién no lo está—.
Fuente: Mondoweiss, 24 de agosto de 2026