Una emergencia de salud pública compuesta se está desarrollando en Gaza, donde la destrucción física causada por casi dos años de asalto militar sostenido ha creado las condiciones ecológicas y sanitarias para enfermedades masivas. Se han registrado más de 70,000 infecciones en el territorio solo este año, según reportajes de Mondoweiss, mientras que los funcionarios de salud advierten que un brote de plagas completo ya no es una posibilidad remota. La catástrofe no es incidental a la guerra — es una extensión de ella, enraizada en el desmantelamiento sistemático de la infraestructura que una vez mantuvo viva a la población de aproximadamente 2.3 millones de personas de Gaza.

Un Paisaje de Escombros y Ratas

La destrucción de edificios residenciales, redes de alcantarillado y sistemas de gestión de residuos en Gaza ha eliminado las barreras estructurales que ordinariamente contienen las poblaciones de roedores. A medida que grandes extensiones del territorio se han reducido a campos de escombros, las ratas se han multiplicado en las ruinas y han migrado hacia los refugios, tiendas y estructuras parcialmente intactas donde los palestinos desplazados viven en densidad extrema. Las consecuencias son inmediatas y viscerales: los funcionarios de salud han documentado casos de ratas mordiendo a niños mientras duermen, un detalle que habla de cuán completamente se ha colapsado el límite entre refugio y peligro para los residentes más vulnerables de Gaza.

Esto no es un problema de control de plagas. Es el resultado predecible de destruir el entorno construido que separa a una población civil de enfermedades epidémicas. OCHA, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, ha rastreado el colapso progresivo de la infraestructura de saneamiento y salud de Gaza a lo largo del conflicto, señalando que los sistemas de agua, alcantarillado y residuos sólidos han sido entre los sectores más afectados.

Infecciones y el Espectro de la Peste

La escala de infecciones registradas — más de 70,000 este año — apunta a una carga de enfermedad ya muy por encima de lo que el sistema de salud diezmado de Gaza puede absorber. Los hospitales en Gaza estaban operando a capacidad o por encima de ella antes de que el conflicto actual comenzara en octubre de 2023; desde entonces, muchos han sido dañados, destruidos o forzados a cerrar. Los funcionarios de salud citados en la fuente no nombran una sola enfermedad como responsable de todas las infecciones, reflejando la realidad multienfermedades de una población que vive sin agua limpia, alcantarillado funcionante o acceso consistente a atención médica.

Lo más grave es que las fuentes indican que las autoridades de salud ya no consideran un brote de peste una posibilidad remota. La peste — causada por la bacteria Yersinia pestis, históricamente transmitida a través de picaduras de pulgas en roedores — es una enfermedad prevenible y tratable bajo circunstancias normales. En las circunstancias de Gaza, donde las cadenas de suministro médico han sido estranguladas por el bloqueo y donde la población de roedores está aumentando, esas circunstancias normales no existen.

Enfermedad de la Piel y Evacuación Médica Negada

La fuente registra una dimensión adicional del sufrimiento: los palestinos con enfermedades graves de la piel están muriendo porque se les impide recibir tratamiento en el extranjero. La evacuación médica — una línea de vida para pacientes que requieren atención especializada no disponible dentro de Gaza — ha sido severamente reducida a lo largo del conflicto. Cuando un paciente no puede irse, y cuando los medicamentos y especialistas necesarios para tratarlos no pueden entrar de manera confiable, las condiciones que son manejables en otro lugar se vuelven fatales. Las muertes por enfermedad de la piel reportadas aquí son una consecuencia directa del régimen de cierre, no de las enfermedades en sí.

Human Rights Watch, Amnesty International y Al-Haq han documentado cada uno el impacto de las restricciones de acceso en la población de pacientes de Gaza a lo largo del conflicto, registrando casos en los que los retrasos o denegaciones de permisos médicos resultaron en muertes prevenibles.

El Patrón Más Amplio: La Destrucción como Política de Salud Pública

El derecho humanitario internacional, tal como se codifica en las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos Adicionales, prohíbe los ataques contra objetos indispensables para la supervivencia de la población civil, incluyendo infraestructura alimentaria, sistemas de agua e instalaciones médicas. La convergencia de desplazamiento masivo, sistemas de alcantarillado destruidos, un sector de gestión de residuos colapsado, un sistema de salud abrumado y un bloqueo de suministros médicos no surge por coincidencia. Refleja, hecho documentado por hecho documentado, el efecto acumulativo de decisiones militares y administrativas sobre una población civil cautiva.

Euro-Med Human Rights Monitor y los propios órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas han planteado anteriormente alarmas sobre condiciones en Gaza que cumplen con el umbral de castigo colectivo, que está explícitamente prohibido bajo el derecho internacional.

Qué Observar

Los monitores de salud y las agencias humanitarias estarán rastreando si la tasa de infección transmitida por roedores continúa aumentando a medida que el calor del verano de Gaza se intensifica, creando condiciones adicionales para la transmisión de enfermedades. El riesgo específico de peste — si un caso confirmado emerge — representaría una escalada cualitativa en la emergencia de salud pública y presionaría aún más a los órganos internacionales para que obliguen el acceso humanitario. La cuestión de los permisos de evacuación médica, y si el régimen de cierre actual será modificado en respuesta a la mortalidad documentada, permanece sin respuesta.

Para las familias de Gaza — durmiendo en refugios donde las ratas se mueven libremente, incapaces de acceder a los medicamentos o atención especializada que sus hijos necesitan — estas no son preguntas de política abstractas. Son los términos de la supervivencia diaria.

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