La campaña de Israel contra los campamentos de refugiados de Cisjordania se extiende a Qalandia
La campaña militar de Israel dirigida contra los campamentos de refugiados palestinos en Cisjordania ocupada ha entrado en una nueva fase, con un ataque al campamento de refugiados de Qalandia señalando que la operación —que ya ha transformado Jenin y Tulkarem— se está expandiendo tanto en alcance como en intención declarada. El asalto a estos campamentos no es simplemente una operación de seguridad, según analistas y observadores: ataca lugares que tienen un significado histórico y político profundo para los palestinos, como símbolos vivos del desplazamiento que se remonta a la Nakba de 1948.
Qué ha sucedido
Las fuerzas israelíes han prometido ocupar otro campamento de refugiados de Cisjordania, siguiendo el patrón establecido en los campamentos de Jenin y Tulkarem, donde las incursiones militares prolongadas causaron una destrucción generalizada de infraestructuras, desplazamiento de residentes y el desmantelamiento efectivo de comunidades civiles densamente pobladas. Un nuevo ataque al campamento de refugiados de Qalandia —ubicado cerca del puesto de control de Qalandia entre Ramala y Jerusalén Este— ha traído ahora esta campaña a un campamento que se sitúa en uno de los cruces más controlados y cargados simbólicamente en Cisjordania ocupada. El gobierno israelí ha presentado estas operaciones como dirigidas contra facciones de resistencia armada que operan dentro de los campamentos. Sin embargo, el patrón de destrucción y la intención declarada de ocupar los campamentos —en lugar de realizar operaciones discretas y retirarse— marca una escalada significativa en la postura militar israelí en Cisjordania.
Quién resulta afectado
Los campamentos de refugiados palestinos en Cisjordania no son asentamientos temporales de tiendas. Establecidos después del desplazamiento masivo de palestinos en 1948, se han convertido en barrios urbanos permanentes a lo largo de décadas, hogar de generaciones de palestinos que retienen el estatus de refugiados según la ley internacional y están registrados con UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas encargada de proporcionarles servicios. Los campamentos de Qalandia, Jenin y Tulkarem son comunidades densamente pobladas con escuelas, clínicas y mercados. Cuando las operaciones militares apuntan a su infraestructura —carreteras, edificios, servicios— las consecuencias recaen sobre civiles que no tienen otro lugar adonde ir sin renunciar a su estatus legal como refugiados y su reclamo del derecho al retorno. Las poblaciones de campamentos ya atacados en Jenin y Tulkarem han enfrentado desplazamiento, destrucción de propiedad e interrupción de servicios básicos, consistente con patrones documentados por OCHA, la oficina de coordinación humanitaria de la ONU, a lo largo de la escalada continua en Cisjordania.
Lo que representan los campamentos
La orientación a campamentos de refugiados lleva una dimensión que va más allá de cualquier grupo armado específico. Los campamentos de refugiados palestinos en Cisjordania son, en un sentido importante, hechos políticos e históricos hechos visibles: su existencia afirma la naturaleza sin resolver del desplazamiento palestino y el derecho internacionalmente reconocido al retorno consagrado en la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU. Para los palestinos, los campamentos son una forma de memoria colectiva —su preservación un rechazo a aceptar la permanencia de la desposesión. Funcionarios israelíes y comentaristas han descrito en varios puntos los campamentos como incubadores de resistencia, un marco que colapsa la distinción entre combatientes armados y las comunidades civiles en las que viven. Organizaciones de derechos humanos como B’Tselem y Al-Haq han documentado consistentemente las consecuencias colectivas de tratar comunidades de refugiados enteras como amenazas de seguridad.
El patrón más amplio
Cisjordania ha estado bajo presión militar israelí intensificante desde al menos 2023, con operaciones a gran escala —más notablemente la Operación Muro de Hierro en Jenin— desplegando hardware militar incluyendo drones y bulldozers blindados típicamente asociados con zonas de combate. OCHA ha documentado desplazamiento masivo, destrucción de infraestructura de campamentos y acceso restringido para actores humanitarios a través de múltiples operaciones en Cisjordania. La intención declarada de ocupar campamentos —mantenerlos bajo control militar sostenido en lugar de retirarse después de ataques— representa un cambio estructural en el enfoque israelí, moviéndose de incursiones periódicas hacia algo más cercano a una presencia militar permanente dentro de comunidades civiles. Monitores de derechos, incluyendo Human Rights Watch e Amnistía Internacional, han pedido responsabilidad sobre la conducta de estas operaciones bajo la ley humanitaria internacional, que limita estrictamente el castigo colectivo y requiere la protección de la vida civil y la propiedad.
Qué vigilar
- La posición estratégica de Qalandia: Su ubicación entre Ramala y Jerusalén Este hace que cualquier operación militar sostenida allí sea agudamente significativa para el movimiento palestino y el acceso a través de Cisjordania central.
- La capacidad de UNRWA para operar: Dado que Israel ha legislado restricciones en las actividades de UNRWA, la capacidad de la agencia para servir a los residentes de campamentos desplazados durante y después de operaciones militares sigue bajo amenaza.
- La respuesta internacional: Si organismos de la ONU, la CIJ —que ha emitido fallos sobre la ilegalidad de la ocupación de Israel— o estados individuales responden formalmente a la expansión de esta campaña dará forma al panorama diplomático y legal en las próximas semanas.
Mientras el ejército israelí se mueve hacia Qalandia, la pregunta que se plantea —no solo a actores regionales sino a la comunidad internacional— es si el desmantelamiento sistemático de campamentos de refugiados palestinos, comunidades construidas sobre el dolor sin resolver de 1948, será enfrentado con responsabilidad vinculante o silencio continuo. El registro documentado, mantenido por organizaciones desde OCHA hasta Al-Haq, se está acumulando.
Fuente: Mondoweiss, 11 de agosto de 2026